Respaldada por un importante poder económico, la marca Coca-Cola se ha impuesto en los puntos más remotos del planeta de modo tal que su logotipo resulta agradable, popular y de facil reconocimiento. Es, además, un emblema inmitable. Paradógicamente, desde el punto de vista estrictamente gráfico no es un buen ejemplo de marca escrita, no está sostenido por una composición geométrica y no responde a los principales cánones de la teoría de la gestalt. Pese a ello, el logotivpo posee un intuitivo ritmo y dinamismo que justifica su vigencia a través del tiempo sin sufrir un proceso de envejecimiento.
Los objetos de merchandising de Coca-cola, testigos silenciosos de la historia de esta marca centenaria, suele ser, en consecuencia, objetos preciados por los coleccionistas.


